Acceso a la salud para los más aislados de México: un movimiento y modelo para el cambio

2017

Por encima de una pequeña bahía natural situada en las profundidades de las montañas de la Sierra Occidental, en el estado de Nayarit, México, una pequeña fila de personas vistiendo camisas azules atraviesa el terreno rocoso de una ladera empinada. Llevan pesadas mochilas y balancean objetos sobre sus cabezas, escogiendo cuidadosamente sus pasos. Un miembro del grupo da un vistazo final a los dos botes atracados en la bahía para confirmar que todos los suministros han sido descargados y recibe una señal afirmativa de una pequeña mujer de pie junto a los guías de las embarcaciones.

La mujer es Carolina Zuheill Rosales, y es la coordinadora de este grupo de 20 médicos profesionales que suben la montaña para montar una clínica de salud temporal en un pueblo conocido como Zapote de Picachos. El grupo fue organizado por la organización sin fines de lucro que Zuheill fundó, GUIMEDIC, y han completado un arduo viaje para llegar a esta comunidad: cuatro horas y media en auto desde la segunda ciudad más grande de México, Guadalajara, luego 40 minutos en pequeñas embarcaciones en el Río Santiago y, por último, una caminata de 35 minutos cargando todos los suministros para la clínica. La comunidad está compuesta de alrededor de 80 familias indígenas Huicholes, muchas de las cuales nunca saldrán de su territorio, y susurran entre sí en su lengua nativa Huichol.

El grupo, formado en su mayoría por estudiantes de medicina de Guadalajara, responderá a las principales preocupaciones médicas de los miembros de la comunidad, administrará inyecciones de vitaminas a largo plazo y darán seguimiento a los pacientes con condiciones y tratamientos en curso. Ellos realizarán este trabajo durante cuatro horas bajo un calor sofocante para luego empacar todo y emprender el camino, primero hacía los botes y luego por la ya oscura carretera hacía Guadalajara.

Zuheill se despedirá y sonreirá suavemente mientras las mujeres de la comunidad ponen joyas artesanales en sus bolsillos; ella les dirá que no se preocupen, que regresará la próxima semana y probablemente otra vez dentro de un mes. Incluso después de una intensa jornada de 18 horas y media de diagnóstico y tratamiento en la clínica, despide a cada uno de sus voluntarios con una sonrisa y un sincero “gracias”.

Apoyo a los sectores más aislados de México mediante un modelo no tradicional

Carolina Zuheill Rosales, de 31 años, es doctora en medicina familiar de formación y obtendrá su maestría en Administración de la Salud en la Universidad del Valle de México (UVM) en 2017. En 2011, cuando tenía apenas 25 años, fundó GUIMEDIC, que busca brindar apoyo médico de alta calidad a las personas que viven en extrema pobreza y aislamiento en su natal México. Bajo su liderazgo, el impacto del grupo ha aumentado exponencialmente en los últimos años; en 2016, la red de más de 1,200 voluntarios atendió a más de 55,000 personas en cinco estados mexicanos. También organizan clínicas urbanas, desarrollan materiales educativos y abogan por la actualización de políticas gubernamentales que faciliten la atención médica para estas comunidades.

“Este trabajo no es para aquellos que no pueden soportar condiciones difíciles”, dice Zuheill. En una semana normal de trabajo, puede pasar medio día atendiendo pacientes en clínicas urbanas que sirven a los más pobres de Guadalajara, se reúne con donantes corporativos y farmacéuticos, convoca a reuniones con voluntarios y luego dedica sus fines de semana a viajar a las localidades más remotas donde ofrece atención médica, a menudo llegando por bote, a pie, o en un pequeño avión, durmiendo en una tienda y atendiendo las clínicas durante todo el día.

Siempre ha enfocado su trabajo en las poblaciones más olvidadas de la sociedad. Cuando tenía 19 años, decidió ir a una aldea remota en la montaña de Jalisco para realizar su año de práctica médica obligatoria necesario para continuar con sus estudios. Cuando llegó, no había suministros ni médicos en la casa destinada a servir como su clínica. En la primera semana de su servicio, una joven madre trajo a su bebé que había nacido hace unas semanas con una enfermedad. Sin medicamentos o suministros para proporcionar tratamiento, Zuheill observó al bebé morir en sus brazos.

“En ese momento, me di cuenta de la realidad”, dice. “Este proyecto comenzó con la simple pregunta: ¿por qué vivían estas personas de una manera diferente a mí, con diferentes estándares de salud?”. Desde ese momento, Zuheill ha trabajado con la misión de brindar acceso a la atención médica a las poblaciones más aisladas de México. Trabaja principalmente con grupos indígenas, que representan el 21 por ciento de la población y a menudo hablan su propio idioma. El gobierno mexicano reconoce 62 lenguas indígenas, y en muchas de las comunidades en que GUIMEDIC trabaja, la mayoría de las mujeres mayores no hablan español y dependen de los hombres que salen del pueblo, y pueden comunicarse en español, para servir como intérpretes.

Zuheill ha construido GUIMEDIC desde cero y ha extendido significativamente sus operaciones, movilizando a médicos y enfermeras que donan su tiempo y habilidades, compañías farmacéuticas que donan sus excedentes de medicinas, y otras organizaciones sin fines de lucro que brindan espacios y apoyo.

“Nuestros voluntarios comparten mi pasión por ayudar y empoderar. Estamos construyendo un movimiento y un modelo de cómo ofrecer servicios de salud en áreas marginadas”, dijo Zuheill.

Una red de apoyo

“Carolina es una profesional increíble, pero aún mejor persona”, dijo David Eugenio Guzmán Treviño, Rector del Campus Zapopan de la UVM en Guadalajara. “Ella siempre pone a la comunidad en el centro de lo que hace y empuja a nuestra organización a buscar nuevas maneras de servir a la gente que nos rodea”. UVM ha sido fundamental para ayudar a Zuheill a desarrollar GUIMEDIC, primero apoyándola en 2013 como becaria del Premio UVM, donde fue reconocida junto a otros jóvenes emprendedores sociales en México, y ahora ayudándole a desarrollar sus conocimientos de estructura y gestión de organizaciones de salud en su programa de maestría.

“En todo el mundo, YouthActionNet (YAN) está llegando a personas en áreas remotas con muchas necesidades a través de nuestros becarios locales y globales”, dijo Sandra Herrera, directora de responsabilidad social de Laureate México y directora del Premio UVM. “Lo que Carolina está haciendo en México es un ejemplo de cómo un enfoque simple aplicado de manera innovadora puede crear un gran impacto”. El Premio UVM es un programa local de YouthActionNet, parte de la red de más de 15 institutos YAN establecido en instituciones Laureate en todo el mundo en colaboración con International Youth Foundation. Cada año, seleccionan y apoyan a becarios locales que son fundadores o cofundadores de emprendimientos innovadores de cambio social.

“Premio UVM me hizo ver que había otros jóvenes trabajando en las comunidades para lograr un futuro mejor”, dice. “El programa me abrió las puertas y me ayudó a sentirme parte de una comunidad global que trabaja por el cambio”.

Creyendo en el compromiso a largo plazo de generar un cambio

“Este es un proyecto a largo plazo si queremos alcanzar el impacto deseado”, dice Zuheill. En un momento de silencio y reflexión al regresar de una clínica en una zona lejana de Guadalajara, piensa la pregunta que dio origen a su trabajo. ¿La experiencia de apoyo y acceso a oportunidades debe de ser diferente en función de la región de México donde se haya nacido? ¿O podría un nuevo modelo de salud y educación extenderse a todos los rincones del país? Con Zuheill y GUIMEDIC trabajando en comunidades en todo México, ese nuevo modelo bien podría estar muy cerca.